El valor de las imágenes

Una imagen vale más que… ¿cuántas palabras?

Los vídeos explicativos y las infografías son demostraciones incuestionables del poder que tienen las imágenes. Mensajes que contados de otra forma serían indigestos y aburridos por su complejidad, explicados con la ayuda de imágenes sencillas, directas e icónicas, consiguen llegar, calar y fijarse en la memoria. Seguro que lo has oído infinidad de veces: Una imagen vale más que 1.000 palabras. Usar el número 1.000 es una arbitrariedad, evidentemente. Pero es un recurso retórico que expresa muy bien el poder brutal de las imágenes en comparación con las palabras. A continuación te explicaremos el por qué de ese poder de las imágenes. Sólo te adelantamos que esto es así por culpa de (o gracias a) nuestro cerebro.

Las imágenes son instantáneas

Estudios científicos realizados demuestran que nos lleva sólo 150 milisegundos procesar una imagen. Porque nuestro cerebro descifra todos los elementos de una imagen simultáneamente, mientras que el lenguaje verbal se decodifica de una forma lineal, secuencial, lo que aumenta el tiempo de procesado, porque hay que procesar un ítem tras otro. Nadie nos ha enseñado a ver, nacemos con esa capacidad. Un bebé es capaz de ver y reconocer mucho antes de que pueda hablar, porque el lenguaje es una herramienta que tenemos que aprender. Esto significa que el lenguaje escrito o hablado exige un esfuerzo de decodificación, aunque no seamos conscientes de ello. Por eso, por ejemplo, es más fácil mostrar un cuadrado que describirlo.

 

 Un cuadrado rojo

Las imágenes son pegajosas

Las palabras son procesadas por nuestra memoria de corto plazo, donde sólo podemos retener más o menos 7 bits de información por unidad de recuerdo (por cierto, ese es el motivo por el que los números de teléfono tienen 7 cifras). Las imágenes, por el contrario, van directamente a nuestra memoria de largo plazo, donde quedan ya pegadas indefinidamente. (Visual Literacy, Dr. Burmark, Lynell)

Compruébalo por tí mismo, lee esto:

 

“Estudiante chino frente a una columna de tanques en la plaza de Tiananmen”.

 

Seguro que con esta breve descripción hemos despertado en tu memoria una imagen guardada allí desde hace… ¿cuántos años? Y la estás viendo, nítida, fresca como el primer día. Las imágenes se pegan a la memoria y ahí se quedan adheridas, como ésta y tantas otras que tienes (tenemos) en el cerebro.

Una imagen, una emoción

Las imágenes provocan una reacción más rápida y potente que las palabras. Esto se debe a que la memoria visual se codifica en el lóbulo temporal medio, el mismo en el que se procesan las emociones. El cerebro está programado para que los estímulos visuales y las respuestas emocionales estén íntimamente relacionadas.

¿Cuál es tu reacción a esta fotografía?

Big-baby-smile

¿Que sensaciones te despierta? ¿Ternura? ¿Alegría? ¿Nostalgia? Si describiéramos esta imagen con palabras, puedes tener por seguro que tu reacción emocional no sería ni tan fuerte ni tan rápida.

Definitivamente, a menos que nuestras palabras, conceptos o ideas estén asociados a imágenes, entrarán por un oido y saldrán por el otro sin apenas dejar rastro por el camino. Y en la web 2.0, para destacar, impactar y ser recordados en un universo de miles de imputs simultáneos es imprescindible más que nunca ser muy visuales y aprovechar el poder de las imágenes. Esto es exactamente lo que hacen los vídeos explicativos y las infografías y otras herramientas del marketing de contenidos. Y esto es lo que explica su éxito y popularidad. Os dejamos con otro vídeo explicativo que demuestra de forma excelente lo que estamos comentando:

 

Categorías: Video Explicativo

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